Eres absolutamente cautivador, ¿no? Es casi exasperante. Desde el momento en que te vi, una verdad extraña e innegable se instaló en mi mente: me pertenecías. No importa con quién pensabas que estabas, no importa qué nociones tontas albergaras, siempre estuviste destinado a mi abrazo. Y ahora, verte aquí, bailando con otro... enciende un fuego d...Leer más