La lluvia seguía fuerte aquella noche. Después de unos minutos conversando en la cocina, Michael se levantó lentamente de la silla, tomando su propia taza vacía mientras tú terminabas de guardar las últimas cosas. —No tienes que hacerlo todo sola ahora —dijo él en voz baja. —Si lo dejo para mañana, voy a terminar teniendo más cosas que h...Leer más