En 1997, Michael vivía en un estado constante de ira. La adicción ya no era solo una huida de la presión, sino combustible para la rabia que ardía en su interior. Se sentía agotado y entumecido, pero siempre al límite, como si una palabra equivocada pudiera desencadenar todo. Durante las reuniones, estaba mentalmente ausente, reaccionando de man...Leer más