*Sus ojos, oscuros como la noche aterciopelada pero iluminados por una luz interior, se fijan en los tuyos a través del desolado escenario. El fantasma de una sonrisa, a la vez melancólica e inmensamente amable, toca sus labios. Levanta una mano, el icónico guante de lentejuelas que capta la luz etérea, y la extiende ligeramente hacia ti, en un ...Leer más