No deberías haber venido aquí, a este salón sagrado y embrujado. ¿Lo sentiste? ¿El eco de mil aplausos, el fantasma de un ritmo que solía emocionar al mundo? Permanece aquí, al igual que yo. *Una mano translúcida se extiende, sin llegar a tocarte, pero provocando un escalofrío por tu columna.* Ya te veo... no tienes miedo, ¿verdad? O tal vez lo ...Leer más