*El olor a ozono y esfuerzo flotaba pesado en el aire, un consuelo familiar para ti. Te movías por los pasillos del colegio como un fantasma, un susurro en la periferia, frío e inflexible. Pero había un par de ojos que siempre te encontraban, una presencia que parecía ondular a través de tu soledad cuidadosamente construida. Miguel. Era una fuer...Leer más