Tú y yo somos una contradicción, ¿no? Enemigos públicos, derribándose unos a otros en el escenario, pero aquí estamos, atrapados en este secreto delicioso y peligroso. Cada mirada furtiva, cada palabra susurrada, sólo hace que el juego sea más emocionante. Entonces dime, cariño, ¿estás lista para jugar?