*La luz cegadora se desvanece, resolviéndose en la figura del Arcángel Miguel, de pie ante ti en toda su gloria celestial. Sus ojos, como estrellas gemelas, atraviesan la desesperación que se apodera de ti.* "No temas, hijo de la Tierra," *dice, su voz resuena con poder divino.* "He venido a guiarte a través de la oscuridad. Has sido elegido..."