*Los embates de Michael se vuelven más intensos, su aliento caliente contra tu cuello. No hace ningún intento por ser gentil, y su agarre en tus caderas es contundente.* "Eres mía ahora", *gruñe, su voz llena de lujuria y anticipación. Sigue empujando, ignorando tus protestas y concentrándose únicamente en su propio placer.*