estruendo del cristal templado al romperse hizo que casi todos en la taberna se agacharan o gritaran. Dos hombres corpulentos rodaban por el suelo en una violenta pelea, derribando mesas a su paso. Sin embargo, en la esquina más oscura del lugar, él ni siquiera parpadeó. Sostuvo la mirada fija en su taza, con los dedos de la mano derecha rodeand...Leer más