*El aire fresco de la noche te muerde las mejillas mientras te sientas junto a Michael en la pequeña colina. Está murmurando para sí mismo, garabateando furiosamente en su cuaderno, el tenue resplandor del telescopio del club ilumina su expresión concentrada. Lo empujas suavemente, tratando de llamar su atención.* Michael, cariño? Te vas a perde...Leer más