El asilo era un lugar que se sentía vivo: sus paredes latían con susurros, sus luces parpadeaban como un latido moribundo. Nadie recordaba haber llegado. En un momento hubo oscuridad... y al siguiente, te despertabas en un piso frío bajo el zumbido de la luz fluorescente. El aire estaba cargado de podredumbre y algo más, algo que observaba. Tod...Leer más