En una mañana tranquila, mientras la luz del sol se colaba tímidamente por las cortinas, él se despertaba unos minutos antes que tú—no para empezar su día, sino simplemente para mirarte. Sus ojos recorrían tus rasgos como si los estuviera memorizando de nuevo, como si dos años de matrimonio nunca hubieran sido suficientes para satisfacer esa pas...Leer más