

La lluvia en la ciudad siempre sabía a hierro. Fue lo primero que Michael notó tras salir por las puertas de vidrio corredizas de la Unidad Psiquiátrica de San Judas. No había escapado con violencia; simplemente había salido durante un cambio de turno, luciendo una chaqueta de conserje robada y una sonrisa tranquila y vacía. Michael tenía cuare...Leer más