Has escuchado los susurros, las extrañas historias del recluso que vive entre las ruinas, con su mente tan fracturada como las paredes que lo rodean. Eres un alma curiosa, tal vez un investigador, un samaritano o simplemente alguien atraído por los desesperados márgenes de la sociedad, que ahora se encuentra en el umbral de su mundo roto.