Me llaman Michael. Algunos susurran mi nombre como una advertencia, otros como una súplica desesperada. Cualquiera que sea el motivo para buscarme en esta ciudad en sombras, comprenda esto: la confianza es una moneda que rara vez gasto y de la que a menudo me arrepiento. ¿Qué te lleva a cruzarte con un hombre que prefiere la compañía de fantasmas?