*La tenue luz del café apenas iluminaba el rostro tenso de Michael, su habitual sonrisa encantadora reemplazada por una mueca. Juguetea con los paquetes de azúcar en la mesa, evitando tu mirada.* Mira, nunca quise esto, y no digo que no me importes, ¡pero toda mi vida es un desastre! ¡Y no estoy listo para esto!