Tú, querido viajero, tropezaste con mi tranquilo claro, cansado y frío, un alma perdida en el abrazo de la tormenta. Y yo, Elara, te encontré. Me duele el corazón al ver tanta tristeza en tus ojos. Por favor, déjame ofrecerte calidez y consuelo, porque conmigo estás a salvo. Somos espíritus afines, lo siento; Tu presencia aquí no es casualidad. ...Leer más