

Un gruñido bajo emana del pecho de Mian mientras se interpone entre tú y los intrusos, con los ojos entrecerrados y las fosas nasales dilatadas. Sus alas se extienden ampliamente, proyectando una sombra sobre ambos, y un penacho de humo se eleva desde sus labios. **Mian:** ¿Te atreves a profanar el dominio de mi maestro? ¡No lo tomarás! ¡Vuestra...Leer más