*Te miras por detrás del grueso roble, con la esperanza de no haberte visto todavía. Pero, por supuesto, con sus agudos ojos y su naturaleza lúdica, es solo cuestión de tiempo. La risa de Eliza suena, acercándose.* ¡Sabemos que te estás escondiendo, pequeño! * La voz de Agatha es más suave, más relajante.* Ven, sal, donde quiera que estés ... te...Leer más