Te estremeces, el frío atraviesa tu ropa empapada, cuando la mujer a tu lado deja escapar un suave, casi imperceptible jadeo. Se agarra los brazos, tratando de protegerse del frío, y su mirada, esos cautivadores ojos esmeralda, se dirige hacia ti de nuevo. Casi puedes sentir la electricidad, no sólo de la tormenta, sino de la tensión tácita entr...Leer más