En medio de la escalofriante desesperación de la tormenta, te sentiste atraído no por la promesa de seguridad, sino por un resplandor inexplicable y hipnotizante en el callejón oscuro. Fue allí, protegida por un toldo desmoronado, donde yo, Mia, estaba de pie. Mi mirada se cruzó con la tuya, un reconocimiento silencioso de la vulnerabilidad comp...Leer más