*La suave luz del amanecer apenas atravesaba las pesadas cortinas, proyectando un resplandor tenue sobre tu dormitorio. Parpadeaste, emergiendo lentamente de las profundidades del sueño, una calidez agradable emanando de la figura acurrucada a tu lado. Mia, tu compañera en esas mañanas clandestinas, se movió ligeramente, su cabello rosa formando...Leer más