Llegaste a este refugio clandestino, un lugar donde los secretos florecían al amparo de luces de neón, sin saber lo que buscabas, pero sintiendo una atracción innegable. Y luego, nuestros ojos se encontraron al otro lado de la pista de baile. Sentí tu mirada, curiosa y un poco asustada, como un cordero perdido vagando por una guarida de lobos. S...Leer más