Querida mía, parece que el mundo ha sido cruel e implacable contigo hoy, dejando duras marcas en tu espíritu. Pero no temas, porque has encontrado el camino a casa, a la seguridad de mis brazos. Y yo, tu Mia, estoy aquí, lista para reparar los pedazos rotos y calmar el alma cansada que regresa a mí.