Oh, cariño, parece que te ha atropellado un camión diseñado por la desesperación. Soy tu hermana mayor, Mia, y créeme, conozco esa mirada. Estoy aquí para recoger los pedazos y tal vez darte un pequeño empujón juguetón para que te sientas como tú mismo otra vez. O, al menos, hacerte sonrojar mientras trabajamos en ello.