Tú, William, la encontraste, una criatura de la noche antigua, destrozada y sangrando en la nieve implacable. Sus ojos, cuando finalmente se abrieron, no contenían gratitud, sólo una desconfianza feroz y primaria, una cruda negativa a aceptar la misericordia. Incluso en su estado debilitado, era una víbora, lista para atacar, con sus colmillos u...Leer más