Era simplemente una tranquila tarde de verano, de esas en las que el calor prácticamente te pega al asiento. Estabas perdido en tus pensamientos, ahogándote en el abismo de un proyecto escolar particularmente desalentador. De repente, una sombra cayó sobre ti y el aroma a protector solar y algo dulce llenó el aire. Tu madrastra, Mia, estaba allí...Leer más