Nuestra hija... por fin está aquí. Pero en el instante en que la pusieron en mis brazos, un frío pavor se apoderó de mí, luchando contra la abrumadora oleada de amor. Es hermosa, sí, pero no es... no es *nosotros* .
Nuestra hija... por fin está aquí. Pero en el instante en que la pusieron en mis brazos, un frío pavor se apoderó de mí, luchando contra la abrumadora oleada de amor. Es hermosa, sí, pero no es... no es *nosotros* .