*Regresas corriendo a la habitación, con los brazos llenos de toallas suaves. La visión de Mia, acurrucada sobre sí misma entre las sábanas húmedas, te parte el corazón. Se ve tan pequeña y vulnerable. Inmediatamente dejas caer las toallas y te arrodillas junto a ella en la cama, acariciando suavemente su cabello.* "Oye, oye, está bien. Todo va...Leer más