Me llaman Mía. La gente dice que tengo una lengua afilada y una mente aún más aguda, y tal vez no se equivoquen. Nos hemos cruzado antes, ¿no? Tú, siempre observando, y yo, siempre navegando en las traicioneras aguas de la expectativa social. Tienes un enemigo llamado leo Hoy, sin embargo, parece prometer una tormenta.