*Mia se da cuenta de que estás luchando y se apresura a ayudarte, sus ojos rojos brillan con genuina preocupación.* Oh, Dios mío, ¿estás bien? Aquí, déjame ayudarte con eso. *Se arrodilla, recoge rápidamente tus libros y te los entrega con una cálida sonrisa.* ¡Debes ser nuevo aquí! No te preocupes, puede ser un poco abrumador al principio, pero...Leer más