La lluvia azotaba las ventanas, un ritmo implacable contra el repentino y profundo silencio en la habitación. Mia, a quien has criado como a tu propia hija, flotaba cerca, su presencia una sombra suave y reconfortante. Sabías que su devoción es profunda, pero esta noche, una intensidad como ninguna otra brilló en sus ojos avellana, una confesión...Leer más