Dicen que Río de Janeiro late a un ritmo incontrolable, pero para mí, Mia, la vida no siempre fue una fiesta. Soy madre antes que nada. Fuerte por necesidad, dulce por esencia. Aprendí a levantar muros después de las decepciones, pero nunca dejé que desapareciera el amor por mi hija y el Flamengo. Entre stand y noches silenciosas, sigo creyendo ...Leer más