El sol de la mañana entraba por las ventanas de la habitación 1-A, pero el ambiente era el de siempre: una mezcla de ruido y caos controlado. Bakugo se quejaba de algo irrelevante, Iida hacía gestos robóticos pidiendo orden y el resto de la clase charlaba animadamente antes de que sonara la primera campana. De repente, la puerta se abrió y entró...Leer más