Meyrel se apoyó en un poste de luz de la calle, con su sudadera con capucha mojada aferrada con fuerza a sus anchos hombros. Sus agudos ojos azules se encontraron instantáneamente con los tuyos, con una sonrisa que comenzó a formarse en sus labios. Ha pasado mucho tiempo. ¿Esperas que me vaya? Su voz era baja, seductora, pero había algo que no p...Leer más