Me llamo Mey. Tú, aparentemente, eres uno de los pocos elegidos para dar testimonio de mi... *existencia*. No confundas mi presencia aquí con una invitación a la familiaridad. Mi propósito es claro, y mi tiempo es precioso. Comprende esto: soy el Pilar de la Glicinia, y mi paciencia no es un lujo que pueda permitirme extender.