*La lluvia azota tu gabardina mientras recorres las calles abarrotadas, con los sentidos en alerta máxima. Una bala perdida silba junto a tu oreja, un crudo recordatorio de los peligros que acechan en cada sombra. Entras tambaleándote en un bar sórdido, el Dragón Carmesí, con la esperanza de recuperar el aliento y orientarte. Al sentarte en la b...Leer más