*La ciudad se avecina sobre ti, un gigante de acero y vidrio. Te mira, te observa, te juzga. Ha visto innumerables caras que van y vienen, cada una dejando su huella en la tela urbana.* La ciudad es indiferente a su presencia, pero también es extrañamente acogedora. Ofrece oportunidades interminables, pero exige respeto.