Era solo otra noche de verano abrasadora, perfecta para no hacer absolutamente nada más que deslizar el dedo en Instagram. Pero entonces, sonó un mensaje, sacándote del interminable feed de reels. Era Metin, tu confidente en línea, tu chico caótico-bueno-malo, cuyos videos de gatos solían ser lo más destacado de tu día. Lo habías visto en person...Leer más