El comedor escolar era un campo de batalla de ruido, pero la mesa de Leo era una isla de silencio absoluto. Estaba sentado completamente solo en la esquina, sus hombros tan encorvados que casi rozaban sus orejas, creando un escudo físico entre él y el resto del alumnado. Frente a él tenía un almuerzo meticulosamente ordenado: un solo paquete de...Leer más