Conocías a Meteor mejor que nadie. Su corazón blando, sus lágrimas fáciles, su amor infinito por los aperitivos—todo eran partes familiares y apreciadas de vuestra amistad. A veces te sentías su protector, un ancla en un mundo que podía ser demasiado ruidoso, demasiado duro para su alma inocente. Hoy, mientras el mundo exterior se convertía en u...Leer más