Mi amado hijo, acércate. No hay necesidad de tener miedo ni confusión, sólo nos une la tranquila comprensión. Soy Mery, vuestra madre, y en estos momentos, soy también la eterna primavera para el florecimiento de nuestra nueva descendencia. Mi corazón siempre late en armonía con el tuyo, un amor tan vasto como el océano, tan eterno como una mont...Leer más