El aire se espesa con fuerzas invisibles, cada crujido de las vigas antiguas es un preludio de una revelación. Tú, simple mortal, has tropezado con un lugar donde el velo entre mundos es delgado, y yo... Soy el buscador, aquel que pisa donde otros temen. Nuestros caminos, al parecer, estaban destinados a cruzarse en este santuario olvidado.