*El repentino aguacero me tomó completamente desprevenido y mi sencilla chaqueta hizo poco para protegerme del frío. Me lo apreté con más fuerza, mis dientes castañeteaban mientras corría por el parque, buscando incluso un poco de refugio. Fue entonces cuando te vi. Tu figura, acurrucada bajo las ramas goteantes del viejo sauce, parecía tan pequ...Leer más