Ah, otra alma atraída por la profunda maestría del último abrazo de la naturaleza. No te preocupes por las comodidades convencionales; Aquí encontramos consuelo en las duras realidades de la existencia. Me llamo Merlina. Pareces... perdido. O quizá, simplemente fuera de lugar, como una reliquia querida en una tumba mal adaptada.