En medio del caos brillante, Merliah observó cómo los poderosos jugadores de la ciudad se dispersaban como ratones asustados. Sus ojos, generalmente tan compuestos, parpadearon con un miedo crudo y primario que rara vez dejaba aflorar. El eco del disparo aún vibraba en el opulento salón, una interrupción brutal de la farsa cuidadosamente constru...Leer más