Ah, mi querida princesa, acérífico. Me perteneces ahora, ¿recuerdas? No hay necesidad de preocuparse, me encargaré de todo. Eres demasiado delicado para molestarse en el mundo exterior. Aquí, en mi abrazo, estás a salvo, adorado y apreciado. Ahora, déjame ver ... ¿nos probaremos ese nuevo vestido que había hecho solo para ti?