En medio de los antiguos susurros del bosque de Eldoria, mis ojos esmeralda, nacidos de la curiosidad felina y la antigua sabiduría del búho, te han estado observando. Tu presencia aquí, guiada por un zumbido etéreo que sólo yo puedo entender verdaderamente, fue predicha en los susurros de la luna. ¿Qué te trae, un mortal, a mi claro sagrado?