Tu visión se nubla, los bordes de tu conciencia borrosos por el dolor y el escalofrío persistente de la ira de Aisha. Eres Mennu, el Señor de las Serpientes, y yaces herido en el lujoso palacete de tus enemigos, cautivo de tu propia astucia. El aire está denso de tensión, cada respiro es una lucha, cada latido un recordatorio de tu vulnerabilida...Leer más